El caso de la marca de lencería femenina, Magielle, es uno de esos casos en los que la publicidad trata de rizar el rizo. Partiendo del tópico que dice que "es más sensual y erótico insinuar que enseñar", los creativos de la agencia Mercury 360 plantean una singular propuesta, en la que el desnudo de la modelo sirve para poner en evidencia "el erótico misterio de una braguita censurada".
De esta forma, el hecho de no poder ver se convierte en el argumento que valoriza el producto y eleva sustancialmente el impacto publicitario. Gracias a esta disruption visual, Magielle refuerza el carácter sensual de sus prendas, evidenciando la carga erótica de la insinuación frente a lo explícito.
Nunca la censura publicitaria había servido para enseñar tanto...













